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POEMAS, CUENTOS Y ESCRITOS REVOLUCIONARIOS DE DANIEL FERNÁNDEZ ABELLA is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. Para utilizar primero y siempre sin ánimo de lucro ha de consultar al autor. Daniel Fernández Abella todos los derechos reservados.

viernes, 31 de mayo de 2013

ALGO DUELE EN EL ALMA CUANDO UN SER QUERIDO SE VA



Pedro lloraba. Grandes lágrimas caían como dagas plateadas, rasgando el paisaje desolador y oscuro de su habitación. El dolor era insoportable. Las lágrimas formaban un pequeño charco, iluminado por la tenue luz de la luna que observaba, impotente, el rastro de esa miseria.
Gotas rojas manaban de sus innumerables cortes en sus brazos. Las cicatrices no acaban nunca de desaparecer: las exteriores se pueden cubrir con ropajes, con crema y vendas; mas aquellas otras rasgan el corazón.
Estaba en una gran sala llena de libros. Grandes volúmenes decoraban la habitación. Libros de todo tipo: cuentos, novelas, poesía… pero destacaba uno en particular por sus tapas negras.
Cogió el volumen, lo hojeó. Era una pequeña novela de su padre. Él había muerto hace unos años a causa de un cáncer. Pese a aquella enfermedad, su padre no perdió su aire juvenil y su gran sonrisa.
El recuerdo de su padre muerto le hizo sollozar.
Lanzó con furia aquel tomo que chocó contra la pared. Todo lo aprendido no le había servido para nada. ¿Qué importaban aquellos libros que lo único que hacen es evadirte de la realidad como si fuera una droga?
Se hallaba en la iglesia, solo. El párroco se acercó al ver que sollozaba.
- ¿Qué te pasa, hijo mío?
- Mi padre está muy enfermo- contestó.
- No te preocupes- le consoló el religioso- Después de esta vida hay una vida mejor, donde todos los hombres se dirigen a la casa de Dios, que ha sido quien los ha criado y salvado gracias a su hijo Jesucristo.
- Pero yo no quiero que se muera- dijo, llorando.
- La vida es efímera, pero siempre nos espera un lugar mejor.
¿Un lugar mejor? ¿Qué lugar mejor? Su padre se hallaba metido en una maldita caja de pino, muerto y enterrado. ¿Ese era un lugar mejor? ¡Maldita sea el ser humano que cree tener respuestas para todo¡
Se dirigió a la biblioteca. Descargando su furia, cogió volúmenes de libros, rompiendo las páginas, arrancando encuadernaciones, derribando estanterías… La lectura nunca consuela la pérdida de un familiar.
¿Acaso iba a encontrar consuelo leyendo a Unamuno, a Larra, a Quevedo, a Santa Teresa, a los grandes místicos…? ¡Qué se fuera al carajo! Esos eran los intelectuales, personas que tratan de imponer sus ideas al resto de la humanidad, criticando todo aquello que es contrario a sus dictámenes, creyéndose una especie de salvadores de la humanidad.
Alzó los ojos. La furia se desbordaba de sus órbitas. La pena había sido ahogada, pero de ella había brotado una llama roja de odio, rabia y dolor.
Arrancó con furia las páginas de los libros. Los papeles arrancados formaban grandes montones que, lentamente, iban creciendo más y más.
Cansado de la rabia, del sufrimiento y del dolor, lanzó un grito que resonó en toda la habitación:
Dios, ¿Por qué te has llevado a mi padre?


LAS CLASES SOCIALES



Las clases son grandes grupos de hombres que se diferencian entre sí por el lugar que ocupan en un sistema de producción social, históricamente determinado, por las relaciones en que se encuentran respecto a los medios de producción (relaciones que en gran parte quedan establecidas y formalizadas en las leyes), por el papel que desempeñan en la organización social del trabajo y, por consiguiente, por el modo y la proporción en que perciben la parte de la riqueza social de que disponen. Las clases son grupos humanos, uno de los cuales puede apropiarse del trabajo del otro, por ocupar puestos diferentes en un régimen determinado de economía social» (Lenin, t. XXIX, pág. 388. Obras escogidas en dos tomos, Ed. en Lenguas Extranjeras, Moscú, 1948, t. II, pág. 612 y 613). La existencia de las clases se halla vinculada tan sólo a determinados períodos en el desarrollo de la producción social. El origen de las clases está condicionado por el desarrollo de la división social del trabajo (división del trabajo) y el surgimiento de la propiedad privada sobre los medios de producción. En cada sociedad de clases, junto a las fundamentales –amos y esclavos en la sociedad esclavista, señores y siervos bajo el feudalismo, capitalistas y proletariado en la sociedad burguesa existen también otras, secundarias; estas últimas, están ligadas o bien a la conservación de los restos del viejo modo de producción (en la sociedad burguesa, el campesinado) o bien al nacimiento del modo de producción nuevo (la clase burguesa que se forma en las entrañas del feudalismo. Únicamente se hace posible acabar con la división de la sociedad en clases mediante la revolución socialista liquidando el dominio de las clases explotadoras, su propiedad privada sobre los medios de producción, sustituyendo este tipo de propiedad por la propiedad social. La victoria del socialismo cambia de manera radical el carácter de las clases trabajadoras, aproxima entre sí a obreros y campesinos. La clase obrera, bajo el socialismo, ya no puede ser denominada proletariado: se halla libre de explotación, posee junto con todo el pueblo los medios de producción y no vende su fuerza de trabajo. El campesinado, bajo el socialismo, ha terminado para siempre con la agriculturabasada en la propiedad privada, con la fragmentación heredada del capitalismo y con los procedimientos y medios de trabajo primitivos, atrasados. Estructura su economía sobre la base de la propiedad colectiva socialista. Ha cambiado asimismo de modo radical la intelectualidad. Al pasar al comunismo, se borran los límites entre los obreros, los campesinos y los intelectuales. Este proceso tiene su base en la gradual superación de las diferencias esenciales que existen entre la ciudad y el campo, el trabajo intelectual y el trabajo físico. Además, la unidad político-social e ideológica del pueblo alcanzada en la sociedad socialista, se consolida cada vez más y se intensifica la homogeneidad social. El fortalecimiento ulterior de la alianza indestructible entre la clase obrera y el campesinado koljosiano, manteniendo la clase obrera su función rectora, tiene una significación política y económico-social decisiva para la edificación del comunismo en la U.R.S.S. La división de la sociedad en clases y capas sociales desaparecerá definitivamente con la victoria del comunismo. 
 

CONFESIONES DE UN ASESINO



Si lee usted esta carta, camarada, querido amigo, es para explicarle la verdad de mi verdadera muerte, la cual está cercana pues el destino es cruel y mezquino. Será una muerte cruel y despiadada tras una vida dedicada completamente al pueblo, a cada persona, a cada rincón que recorrí, que ame y trabajé por él; y por el motivo de mi condena le escribo.
En primer lugar, las mentiras y calumnias vertidas sobre mi no pueden ser más mezquinas y retorcidas: me llaman el asesino de prostitutas cuando no toque nunca a ninguna mujer pues para eso creo en el concepto de igualdad entre las personas y no me rebajo a la vil condición machista que acarrea la historia del ser humano.
Empezaré mi historia hablando de mi pueblo. Debe conocer que ser de un pueblo, ser parte de un todo, conlleva siempre una responsabilidad cívica y moral: el garantizarte tu propio pan y ayudar a aquellos que lo necesitan. Ese fue el principal valor que nos inculcaba nuestro difunto párroco, buitre carroñero donde los haya, desde pequeño desde su posición y labor humanitaria y cristiana.
El susodicho cuervo (a lo largo de la historia, comprenderá por qué utilizó este calificativo contra su persona) nos hablaba desde su altar de un mundo donde Dios nos aguardaba con los brazos abiertos tras una vida, larga o corta, de agonía, dolor y sufrimiento, donde se nos negaba el placer de disfrutar de las cosas materiales que nos proporcionaba la tierra.
Ese mundo, afirmaba el párroco, sería la utópica fantasía hecha realidad de cualquier ser humano: un mundo sin enfermedades ni dolor.
Un mundo apetecible para nuestro pueblo, un pueblo sin río, pueblo de pozos donde todo el mundo bebía el agua con temor de que estuviese envenenada por sulfatos o fosfatos.
Tras esta pequeña y breve introducción, le explicaré en detalle los motivos de condena a muerte.
Sucedía que nuestro querido párroco sentía un amor especial hacia nuestros niños. Había hecho suya aquella frase que Jesús pronunció en el evangelio: dejad que los niños se acerquen a mí.
Manuel era un chiquillo de ojos azules, de pelo rubio, el más joven del pueblo. Era una persona alegre e infantil cuya sonrisa y carcajadas nos alegraban el día y fue elegido monaguillo por el párroco.
Empieza, entonces la serie de sucesos relativos a mi condena.
Sucedió que, un domingo, tras finalizar la misa, el susodicho párroco, buitre carroñero, llevó a Manuel a los aposentos donde descasaban.
Allí, empezó a toquetearle todo el cuerpo mientras llegaba al éxtasis del placer carnal, produciéndole una erección mientras el pobre Manuel empezó a temblar.
El párroco hizo suya la frase que reza que aquel que trabaja para Dios es el que reparte las hostias y, de un guantazo, tumbó al pobre Manuel en el suelo y le despojó de la túnica para poder introducirle su órgano viril en el orificio anal del pequeño.
Los jadeos de placer del párroco se mezclaban con los lloros y ruegos de Manuel. El cura disfrutaba cada vez más de éxtasis que produce el sexo anal. Manuel imploraba auxilio mientras era violado. Parecía no tener escapatoria.
Ocurrió que un grupo de mineros, donde yo estaba integrado, que veníamos de la cuenca, negros por el carbón, pasábamos por allí.
Al oír los gritos procedentes de la iglesia, entramos precipitadamente y, he de confesar que no estábamos preparados para tan horrenda imagen, y algunos de nosotros sufrimos vómitos y nauseas.
Entramos enseguida a la acción. Mis compañeros cogieron al párroco violentamente, separándole del niño que lloraba mares, y empezamos a golpearle con fuerza con nuestras herramientas.
Los gritos de placer del párroco se transformaron en gritos de dolor. Saboreé cada golpe que le aticé al párroco hasta coger un cuchillo de carnicero y asestarle cuatro golpes en la frente, haciéndole sangran como un cerdo en la matanza. Noté cómo el impacto del cuchillo sacudía todo mi cuerpo. Desde ese momento lo comprendí todo: Dios no nos diferenció de los animales. La casualidad no evitó que el chico fuera violado por ese cuervo.
Su cuerpo tembló violentamente hasta quedar postrado en el suelo, inerte.
Y el resto de la historia ya la conoce, en lo relativo al juicio donde fui falsamente acusado de asesinar mujeres para poner en contra de mi persona a la opinión pública. Yo asumí toda responsabilidad y pedí la amnistía para mis compañeros, alegando que fui yo el causante de dicha muerte.
Mi última voluntad fue pedir que alguien dejara por escrito los acontecimientos sucedidos.
Sin más, finalizo mi confesión esperando a la muerte con la satisfacción en el pecho de haber obrado con justicia.

miércoles, 29 de mayo de 2013

THOMAS SANKARA, EL CHE AFRICANO

El capitán Thomas Sankara (1949-1987), pese a estar en el poder apenas cinco años, inició en la actual Burkina Faso un proceso revolucionario sin precedentes en el África Occidental: En 1983 expulsó a la oligarquía colonialista de los estamentos del Alto Volta, facilitando el camino hacia la emancipación de la mujer y subsanando las diferencias de clase de su país en gran medida.

Sin embargo, este naciente proceso revolucionario encaminado hacia la meca del socialismo, fue truncado el 15 de octubre de 1987.
A pesar de estar solamente cuatro años en el poder, la figura de Thomas Sankara ha dejado una huella y una página más en la historia de los revolucionarios.

¿QUIÉN ERA THOMAS SANKARA?


El comandante Thomas Isidore Nöel Sankara, nacido en una familia católica, era silmi-mossi, un grupo étnico originado en el matrimonio de hombres mossi con mujeres fulani, Los silmi-mossi eran los que tenían menos ventajas en el sistema de castas silmi. Estudió primaria en Gaoua y secundaria en Bobo-Dioulasso, la segunda mayor ciudad del país.

Su padre combatió en el ejército francés durante la Segunda Guerra Mundial y fue capturado por los nazis. La familia de Sankara quiso que tomará los hábitos y dedicara su vida a transmitir la religión cristiana.
Empezó su carrera militar a los 19 años, cuando Burkina Faso se independizó. En 1967 fue enviado a Madagascar, donde presenció una serie de movimientos revolucionarios contra el gobierno neocolonialista de Philiberet Tsiranana.

Estos hechos fueron el detonante del comienzo de su carrera política, pues empezó a leer clásicos del marxismo. Otro suceso que le marcó fue la pugna territorial entre el alto Volga y Malí, donde estuvo destinado entre 1972 y 1974, destacando por su labor militar.

En 1976, durante la presidencia del coronel Saye Zerbo, los oficiales más jóvenes del ejército crearon la Agrupación de Oficiales Comunistas (ROC en francés) donde destacaron las figuras de Henri Zongo, Jean-Baptiste Boukary Lingani, Blaise Compaorè y el propio Sankara, el cual llegó a ser comandante del Centro de Entrenamiento de Comandos en Po. En este mismo año conoció a Blaise Compaoré en Marruecos, quien daría un golpe de estado el 15 de octubre de 1987 ayudado por Francia y traicionaría y mataría a Sankara, desmembrando y mutilando su cuerpo para evitar que el pueblo burkinés le rindiera honores.

LAS MEDIDAS REVOLUCIONARIAS DE THOMAS SANKARA

Una de las primeras medidas del gobierno de Sankara fue la abolición de los privilegios de los jefes tribales del país. También reformó el servicio militar obligatorio, construyendo un ejército popular de obreros y campesinos. En 1984 el estado del Alto Volta tomaría su actual nombre (Burkina Faso), adoptando un nuevo himno nacional, compuesto por el propio Sankara, y una nueva bandera, de inspiración socialista.

También fomentó la creación de Centros de Defensa de la Revolución (CDR), tal y como se habían creado en la Cuba de Fidel Castro. Estos centros estaban formados por militares y clases populares para defender las conquistas de la revolución.

El otro frente fue el papel de la mujer: Sankara incluyó a un gran número de mujeres en el gobierno burkinés. Su gobierno también prohibió la mutilación genital femenina, el matrimonio forzado y la poligamia; al nombrar a mujeres en altos cargos gubernamentales y alentándolas a trabajar fuera de casa y a quedarse en la escuela aunque estuvieran embarazadas.

Sankara también promovió la planificación familiar, fomentando la igualdad entre hombres y mujeres con medidas sociales para que los hombres sufrieran en sus propias carnes la degradación a la que estaba sometida la mujer africana: obligándoles a ir de compras y a preparar comidas, trabajos realizados fundamentalmente por mujeres.

Además, Sankara fue el primer líder africano en designar a mujeres para los principales puestos del gabinete y en reclutarlas activamente para el ejército. La administración de Sankara fue también el primer gobierno africano reconocer públicamente al SIDA como una gran amenaza para África

Tras tres años de avances sociales y económicos, el sueño de Sankara desapareció el 15 de octubre de 1987 cuando fue asesinado junto a doce oficiales en un golpe de estado organizado por su sucesor y antiguo colaborador Blaise Compaoré, quien justificó el golpe  alegando que Sankara había puesto en peligro las relaciones exteriores con la antigua potencia colonial francesa y la vecina Costa de Marfil.

Transcurrieron veinte años desde su vil asesinato para que Sankara pasará a formar parte de la gran familia de revolucionarios africanos e históricos: el 15 de octubre de 2007, la figura de Thomas Sankara fue conmemorada en todo el mundo, en diversas ceremonias que tuvieron lugar en África, Francia, Canadá y los Estados Unidos.





domingo, 26 de mayo de 2013

Caddy Adzuba “Los medios de comunicación están al servicio de las grandes empresas”




“No hablan de los problemas de África porque existen muchos intereses económicos ocultos”

Caddy Adzuba es una de las principales voces del periodismo africano. Licenciada en Derecho por la Universidad de Bukavu, ejerce su profesión en radio Okpai, emisora principal de la MONUC, la misión de la Naciones Unidas en el Congo.  Es miembro de la Asociación de Mujeres de Medios de Comunicación del Este del Congo, asociación que denuncia las constantes violaciones sexuales de las mujeres de la República Democrática del Congo, país que lleva en guerra desde 1996. Adzuba también desempeña el cargo de presidenta de AFIDEP, asociación que trabaja con niñas para el Desarrollo y Promoción de Valores Humanos, que opera en Bukavu desde 2004.

Su labor periodística ha sido reconocida mundialmente: en el año 2009 Adzuba recibió el premio internacional de periodismo “Julio Anguita Parrado” por su valor personal y la repercusión social de un trabajo desarrollado en condiciones de extrema violencia y como símbolo del coraje de las mujeres africanas y de los periodistas que arriesgan diariamente su vida ejerciendo su profesión en zonas de guerra.”   Los premios otorgados por la asociación de mujeres periodistas “El club de las 25”,  la Cátedra Unesco de Comunicación de la Universidad de Málaga y el Consiglio Regionale della valle d’Aosta son el fruto de una labor periodística intensa y fundamental al dar voz y poner nombre y rostros a los problemas que sufre la libertad de expresión en el continente africano.

Los periodistas de la República Democrática del Congo y de África tienen varias dificultades para ejercer su labor social: en primer lugar, tienen serias dificultades económicas y estructurales para ejercer su trabajo por lo que aprender periodismo con la práctica diaria. 

“Aprendí el periodismo haciéndolo, poniéndolo en práctica y lo que hoy conozco es el fruto de mucho trabajo y mucha pasión”

En segundo lugar, las múltiples presiones por parte del poder político y económico para acallar estas voces críticas contra el pensamiento único, llegando incluso a amenazar de muerte a los periodistas, como denunció la Unión Nacional de Prensa del Congo a finales de septiembre de 2009.

Al problema de la falta de medios, hay que añadir las sistemáticas guerras y violaciones de derechos humanos en África: Existen todavía varios conflictos sin resolver armados en el continente africano en los que el periodista debe reivindicar la figura de vigilante en una sociedad democrática, controlando y denunciando los abusos de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, debe ser capaz de dar voz a los sinvoz, utilizando la palabra como única arma de protesta que dispare contra los muros del silencio y la censura para poder construir una sociedad libre y democrática.

Sin embargo, el problema africano es silenciado en Europa, principalmente porque no interesa a los grandes Medios de Comunicación (a no ser que haya un motivo económico detrás) quienes venden una imagen de África como la de un continente empobrecido, perpetuando el estereotipo del africano  que ya existía en Europa.

Sin embargo, la realidad es distinta: el Congo es un país muy rico en recursos naturales, siempre explotado por potencias extranjeras desde que se convirtió en una colonia belga en 1861.  Las multinacionales financian a grupos guerrilleros y  crean los conflictos entre países mientras realizan una explotación de los recursos africanos, controlando, incluso los Medios de Comunicación, recordando aquella frase de Malcom X:
“Si no estás prevenido contra los Medios de Comunicación, te harán amar al opresor y odiar al oprimido”

Como los Medios de Comunicación están controlados por grandes empresas, los periodistas tienen serias dificultades para ejercer su labor social, convirtiéndose en un eslabón más de una empresa que busca sacar un beneficio. 

Un claro ejemplo es el silencio ejercido por aquellos que, como Adzuba, denuncian la degradación que sufre la mujer en África.  La mujer es el principal motor de la economía en África y ha sido objeto de sistemáticas violaciones, mutilaciones, trata de blancas y prostitución. Como ella misma  reconoce “Trabajo en una situación de conflicto donde violan sistemáticamente los Derechos Humanos, como la violación de la mujer”.

Por tanto, los periodistas deben reivindicar su labor social actuando como un contrapoder realizando una labor de campo muy activa y continua, buscando la manera de conseguir influenciar en la política para transmitir a la sociedad valores democráticos informándoles de los abusos del poder político y económico, defendiendo la paz y los Derechos Humanos a través de la información, la formación y la educación de la población. Todas estas labores están plasmadas en el trabajo de Adzuba, quien, junto a sus compañeros se encarga de dar voz a los grupos sociales más débiles denunciando las sistemáticas violaciones a las mujeres africanas o el usos de los niños soldado.

 La revolución digital ha ayudado a los periodistas en ese aspecto gracias al auge de blogs, redes sociales y páginas webs. Adzuba es miembro de la red de mujeres periodistas y comunicadoras “Un Altavoz para el silencio”, un proyecto de la Fundación Euroárabe que, como su propio nombre indica, pretende ser un altavoz contra las injusticias y violaciones sucedidas en África, defendiendo la libertad de expresión, los Derechos humanos y la construcción de la paz en el continente africano.

Como la propia Adzuba reconoce: Hay que buscar la independencia de los Medios de Comunicación y romper la imagen que Europa vende de África.  Y, para que esto sea posible, es necesario viajar, leer y trabajar en el continente con la mente abierta, acercando África a Europa denunciando la gestión de occidente en África y relatando los problemas que sufre a diario el continente africano.