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domingo, 18 de octubre de 2015

QUE VUELVA LA URSS


Se sigue lamentando la desintegración soviética, calificada por Putin como la «mayor catástrofe geopolítica del siglo XX» «Los cambios en la vida económica deben ser realizados por hombres libres, gente libre en sus actos y en sus ideas»

25 de Diciembre de 1991, el día que un incompetente no fue acorde con la gran responsabilidad que caía sobre sus hombros, decidió renunciar y entregar al capitalismo la maravillosa obra humana edificada por los trabajadores y las trabajadoras, o simplemente un vil oportunista asestó la última estocada traicionando al proletariado y al socialismo, sabemos bien que hasta el nombre de la URSS quisiste cambiar, al final, ¿para qué te sirvió todo esto Gorbachov?

Después vino la consumación de la traición y la puñalada mortal: el 5 de octubre de 1993 se cristalizó el golpe de Estado del traidor B. Yeltsin quien llegó a ordenar el bombardeo del Parlamento y reprimir salvajemente a los manifestantes que defendían la Constitución de la República Socialista de la Federación Rusa. 

Antes, se había celebrado un referéndum (17/03/1991) con esta pregunta:¿Considera necesario la conservación de la URSS, como una federación renovada  de repúblicas soberanas e iguales en derecho, en las que se garanticen los derechos y las libertades de las personas de todas las nacionalidades?

En dicho referéndum participó un 75,4% del censo. El 71,3 % se mostró partidario de la conservación de la URSS mientras que solamente el 26,4 % lo hizo en contra.

Así es como aprendimos que ser un traidor, violar la Constitución y masacrar a la población civil y diputados que se opusieron estaba bien si tenías como aliado a los EEUU y regalas a precio de saldo a la mafia las empresas estatales que levantaron generaciones de soviéticos.

Desde la caída de la URSS, la hegemonía yankee ha sido casi total, actuando con total impunidad en el mundo como si fuera dueño de él: Ya lo dijo la FRAC, no hace falta creer en una idea ciegamente como la Unión Soviética pero es necesario un contrapoder para equilibrar la balanza para evitar al neoliberalismo salvaje.

(…) la derrota de la Unión Soviética ha sido la derrota de un gran proyecto, es la derrota de la izquierda universal. No hemos podido llevar esta carga y caímos. La izquierda no encontrará otra inspiración ni otro discurso hasta que reflexione profundamente sobre lo que ha pasado en la Unión Soviética y sobre por qué esta misma izquierda recibe la catástrofe soviética casi con aplausos. Este ha sido un gran error existencial de la izquierda europea.

Serguei Kara-Murza, entrevistado por Miguel Riera, El Viejo Topo, julio 2007, p. 27

La caída del muro de Berlín

El 8 y 9 de noviembre de 1989 se celebra el 30 aniversario de la caída del Muro de Berlín. Desde entonces la clase obrera y los trabajadores han visto cómo recortan y destruyen sus derechos tras la caída del telón de acero. 

El argumento utilizado desde ese momento, que el sistema capitalista era que la única alternativa para la humanidad, ha demostrado estar vacío de contenido. La realidad es muy diferente. En el treinta aniversario del colapso de la URSS , el capitalismo se encuentra en su crisis más profunda desde la Gran Depresión. Millones se enfrentan a un futuro de desempleo, pobreza, recortes y austeridad.

Los 30 años que ahora se pretenden festejar no son sino una demostración que el sistema capitalista no tiene salida. Se festeja el triunfo de la explotación y la injusticia. Si el sistema tuviera “responsabilidad social empresarial”, como parece que ahora se puso de moda decir, debería echarse a llorar por el descalabro absoluto que ha creado. Para decirlo sólo con dos ejemplos, lapidarios y terminantes por cierto: en estos momentos –créanme que sigo muy de cerca estos acontecimientos y estoy perfectamente informado– la humanidad produce un 45% más de los alimentos necesarios para nutrir a los 7.300 millones de almas que pueblan el mundo, y vergonzosamente la principal causa de muerte sigue siendo nada más y nada menos que ¡el hambre! ¡Infame!, no caben dudas. Y para terminar: la principal actividad de la especie humana, la que más ganancias genera desde el punto de vista capitalista, la vanguardia de la ciencia y de la técnica es la producción de armamentos. Es decir: la defensa a muerte de los privilegios de algunos. ¡Más patético todavía!

El caso de Rusia

El caso es que los habitantes de la Federación Rusa aún no valoran tanto las libertades individuales, como las conquistas sociales que garantizaba la Unión Soviética: los empleos fijos, la educación y sanidad gratuitas, vivienda accesible y pensiones.

Según una encuesta del prestigioso centro sociológico Levada, un 55 por ciento de los rusos sigue lamentando la desintegración soviética, que el primer ministro, Vladímir Putin, calificó como «la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX».

Ese porcentaje es un reflejo de la opinión de los adultos rusos, ya que entre los jóvenes (17 por ciento) y los mayores de 60 años (83 por ciento) las posturas son muy extremas. «El que no lamente la desintegración de la URSS no tiene corazón, pero el que quiera su renacimiento no tiene cabeza», dijo Putin a mediados de diciembre.

Esa frase es un espejo del ánimo de muchos rusos, a los que les gustaría vivir en un Estado que era respetado y temido en el mundo, pero que son conscientes de que el experimento soviético es irrecuperable y ya ha pasado a los anales de la historia.

Al echar una mirada atrás, un 53 por ciento de los rusos cree que la desintegración de la URSS era evitable, mientras un 32 por ciento piensa lo contrario.

Esto demuestra por qué muchos rusos siguen culpando al último dirigente soviético, Mijaíl Gorbachov, de poner la puntilla a la URSS al acceder a todas las demandas de Estados Unidos, que se convirtió así en el ganador de la Guerra Fría. Según las encuestas, lo que más se echa de menos en la antigua Unión Soviética era su sistema económico compartido, que proporcionaba un mínimo de estabilidad financiera. Las reformas económicas después de la caída de la URSS y el bloque del Este resultaron en un duro nivel de vida para la población en general. Las políticas asociadas con la privatización permitieron que la economía del país cayera en manos de una oligarquía empresarial recientemente establecida. El sentimiento de pertenencia a una gran superpotencia fue una razón secundaria de la nostalgia; muchos se sintieron humillados y traicionados por sus experiencias a lo largo de la década de 1990 y culparon de la agitación a los asesores de las potencias occidentales, especialmente a medida que la OTAN se acercaba a la esfera de influencia de Rusia.

Según la encuesta del Centro Levada (noviembre de 2016), el pueblo extraña principalmente a la Unión Soviética debido a la destrucción del sistema económico conjunto de sus 15 repúblicas (53%); la gente perdió el sentimiento de pertenencia a una gran potencia (43%); la desconfianza mutua y la crueldad han aumentado (31%); se perdió el sentimiento de que estás en casa en cualquier parte de la URSS (30%); y la conexión con los amigos, los parientes perdieron (28%). La socióloga del Centro Levada, Karina Pipiya, dice que los factores económicos jugaron el papel más importante en el aumento de la nostalgia por la URSS en la encuesta de 2018, en contraposición a la pérdida de prestigio o de identidad nacional, señalando que una gran mayoría de los rusos "lamenta que hubiera más justicia social y que el gobierno trabajara para el pueblo y que fuera mejor en términos de atención a los ciudadanos y expectativas paternalistas". Una encuesta realizada en junio de 2019 por el Centro Levada reveló que el 59% de los rusos consideraba que el gobierno soviético "se ocupaba de la gente común". La favorabilidad de Iósif Stalin también alcanzó máximos históricos en la primavera de ese año.

Desde entonces, Estados Unidos es la única superpotencia mundial, sólo seguido de cerca por China, mientras Rusia aún no ha superado el trauma del fin del comunismo.

EL PAPEL DE PUTIN: ¿UNA UNIÓN SOVIÉTICA LIGHT?

El presidente Yeltsin había implementado una serie de reformas que habían debilitado al Estado, llegando al punto en el cual éste dejó de ejercer ciertas funciones propias; por ejemplo, numerosas regiones y repúblicas rusas poseían su propia legislación, que a veces contradecían a las instituciones federales.

Por otro lado, también se veía cuestionado el control que el Estado debía ejercer sobre los beneficios obtenidos de la renta de materias primas, lo cual supone una de las principales fuentes de ingresos de la Federación.

Las privatizaciones llevadas adelante por Yeltsin, dieron origen a diversos mecanismos de evasión de impuestos y tasas por parte de las grandes empresas. Ante esto, muchos rusos consideraban que su país estaba en riesgo: o de estallar, o de no poder recuperarse de las consecuencias de la disolución de la URSS y las radicales reformas que sobrevinieron de la mano de Yeltsin.

Sumado a esto, Estados Unidos y sus aliados practicaban una política ofensiva hacia Moscú para reducir la influencia de ésta sobre su zona de predominio heredada de la Guerra Fría.

El mandatario ruso siempre ha defendido el derecho de Rusia a una postura y una opinión independiente en las relaciones internacionales, y ha criticado los intentos de algunos países de imponer a Moscú su voluntad. Asimismo, en reiteradas ocasiones Putin ha criticado las ambiciones imperialistas de EE.UU. y las decisiones de Washington que agravan el desequilibrio de poder en el mundo, desde la expansión de la OTAN hasta la crisis en Ucrania.

La aparición de los BRICS es otro ejemplo: Brasil, Rusia, India,China y Sudáfrica frente al nuevo orden mundial. Son las economías emergentes más importantes del mundo. En vísperas de la cumbre de los BRICS en Durban, Sudáfrica, en marzo de 2013 Putin dijo que hay intención de otorgar a los países BRICS "un papel clave en un mundo multipolar".

Estos son algunos logros económicos de Putin:
  • Durante el gobierno de Putin, Rusia se ha convertido en la sexta economía del mundo en términos de paridad del poder adquisitivo del producto interior bruto, según datos del Banco Mundial. 
  • Desde que Putin asumió la presidencia del país, la inflación en Rusia se ha ralentizado. Así, en 2000, los precios al consumidor subieron un 20,1%, y al final de 2013 la cifra fue de tan solo un 6,45%, según el portal Uroven Inflatsii, que mide las tasa de inflación en Rusia. 
  •  El cambio de la situación demográfica en Rusia ha sido una de las prioridades de la política social de Vladímir Putin. Desde 1992 la tasa de mortalidad en Rusia había sido superior a la tasa de natalidad, pero en 2013 se logró invertir esa tendencia. Además, entre 2006 y 2012 la tasa de fertilidad rusa creció un 30,8%, según informó el ministro de Trabajo y Protección Social de la Federación de Rusia, Maxim Topilin, citado por el sitio web RBC.
  • La mejora de la situación de la economía rusa y su rápida expansión provocaron el crecimiento de la inversión extranjera. Si a principios de 2000 Rusia ni siquiera estaba entre los diez primeros países en términos de atracción de la inversión, a finales de 2013 ocupaba el tercer lugar, según datos del informe preparado por la Conferencia de Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD).
  • Uno de los puntos clave de la política económica de Putin fue la máxima reducción posible de la deuda nacional. En 1999, la deuda externa de Rusia se situaba en 138.000 millones de dólares, un 78% del producto interior bruto. Para enero de 2015, la deuda pública externa del país se había reducido hasta unos 41.500 millones de dólares, según la valoración del Banco Central de la Federación de Rusia.
  • Los ingresos reales de la población en términos anuales mostraron un aumento constante desde el comienzo del siglo. Asimismo, debido al rápido crecimiento del nivel de vida, para finales de la década de 2000, en Rusia se había formado una clase media bastante amplia. "Hemos llegado a una trayectoria sostenible de crecimiento de la clase media", declaró el pasado mes de enero Ígor Koval, director del Departamento de Política de Inversión del Ministerio de Desarrollo Económico de Rusia, según la web del Ministerio.
Rusia es miembro del Consejo de Seguridad de la ONU, un país con derecho de veto y participante igualitario en la mayoría de las alianzas internacionales. Además, bajo Vladímir Putin, funcionan alianzas efectivas como la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), la Organización del Tratado de la Seguridad Colectiva (OTSC) y el papel de los BRICS está creciendo.

Estos son algunos logros a nivel de política internacional:
  • RELACIONES CON AMÉRICA LATINA
Entre el 11 y el 16 de julio el presidente ruso, Vladímir Putin, realizó una gira histórica por América Latina. Su amplio programa incluye una visita a Cuba, Argentina y Brasil, así como la participación en la cumbre de los BRICS y en un foro adicional con los 12 líderes de América del Sur. Energía, transporte, defensa, espacio y maquinaria pesada son algunos de los temas que interesan a todas partes. RT sigue muy de cerca el desarrollo de estas relaciones y recopila los acontecimientos más importantes de Rusia y América Latina.
  • RELACIONES CON CHINA
Xi y Putin se necesitan mutuamente para hacer frente a las amenazas percibidas de los Estados Unidos y sus aliados.
Otro ejemplo son los millonarios acuerdos energéticos firmados entre ambas naciones. Además de la compra por parte de China del sistema de misiles balísticos más moderno, el S-400 Triumf, convirtiéndose en el primer país extranjero en comprar este sofisticado sistema ruso de defensa aérea.

Según datos previos en los últimos dos años los líderes de los dos países cerraron 107 acuerdos, de los cuales 55 ya han sido ejecutados, 21 proyectos relativos a la construcción a largo plazo y 31 se están llevando a cabo activamente ahora.


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  • RELACIONES CON SIRIA
El pasado 30 de septiembre la aviación rusa comenzó a bombardear posiciones del EI en Siria tras una petición del presidente Bashar Asad.

"Si Rusia no apoyara a Siria, la situación en ese país sería todavía peor que en Libia, y el flujo de refugiados sería todavía más importante", afirmó Putin en el marco de una cumbre de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSCE), que reagrupa a varias ex repúblicas soviéticas en Dusambé, Tayikistán.

"Nosotros apoyamos al gobierno sirio en su lucha contra la agresión terrorista, se lo habíamos propuesto y continuaremos ofreciéndole una ayuda militar técnica", declaró Putin, refiriéndose a los contratos de entrega de armamento firmados con Damasco, que tiene en Rusia uno de sus principales aliados.

Rusia, Irak, Irán y Siria crearon en septiembre pasado en Bagdad un centro de información integrado por representantes de los Estados Mayores de los cuatro países para coordinar las operaciones contra el grupo terrorista Estado Islámico.

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http://www.infobae.com/2015/09/15/1755510-vladimir-putin-reivindico-el-apoyo-militar-bashar-al-assad-siria
  • RELACIONES CON ÁFRICA
La irrupción de los BRICS en África ha facilitado nuevas fuentes de comercio, inversión, préstamos, ayuda al desarrollo e incluso de armas diferentes a las que tradicionalmente ofrecían los países occidentales y sus instituciones como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional. Estos llevan décadas insistiendo en la necesidad de implementar reformas que faciliten el libre mercado y la democracia al más puro estilo occidental. Los BRICS se alejan de estas políticas.

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