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POEMAS, CUENTOS Y ESCRITOS REVOLUCIONARIOS DE DANIEL FERNÁNDEZ ABELLA is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License. Para utilizar primero y siempre sin ánimo de lucro ha de consultar al autor. Daniel Fernández Abella todos los derechos reservados.

lunes, 23 de noviembre de 2015

EL DIABLO

Aclarando términos que han sido tomados como sinónimos y son diferentes:
1. Demonio: Del latín "daemon", significa "aquel que mucho sabe"
2. Diablo: Del griego "diabolos", significa "a través de, o entre"
3. Lucifer: Del latín Lux-Ferre, que significa "portador de luz"
4. Satanás: Del hebreo antiguo que significa "adversario"
Lucifer fue el primer pensador entre los ángeles. Por cuestionar a dios se fue al infierno.
Lucifer (del latín lux "luz" y fero "llevar": "portador de luz") es, en la mitología romana, el equivalente griego de Fósforo o Eósforo (Έωσφόρος) ‘el portador de la Aurora; Este concepto se mantuvo en la antigua astrología romana en la noción de la stella matutina (el lucero del alba) contrapuesto a la stella vespertina o el véspere (el lucero de la tarde o véspero), nombres éstos que remitían al planeta Venus, que según la época del año se puede ver cerca del horizonte antes del amanecer o después del atardecer.
En la tradición cristiana, Lucifer representa al ángel caído, ejemplo de belleza y sabiduría a quien la soberbia condujo a los infiernos, transformándose en Satanás.
La religión nos ha metido en la cabeza que estos 4 términos son lo mismo y más encima entidades "malvadas", y no es así, hace muy bien darse el trabajo de ir a la etimología de las palabras para en parte salir del engaño en el que a través del lenguaje nos han metido, pues no estamos en una guerra entre el bien y el mal, es entre miedo y amor, la absoluta ignorancia contra la suprema conciencia.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

JUAN NEGRÍN


Recordamos a Juan Negrín, Presidente del Consejo de Ministros de la República, en el aniversario de su muerte en el exilio en París el 12 de noviembre de 1956.



Juan Negrín fue un científico y político español. Nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1892, procedente de una familia de comerciantes canarios acomodados, estudió Medicina en la Universidad de Leipzig (Alemania). Desde 1922 fue catedrático de Fisiología en la Universidad de Madrid. Su procedencia de un ambiente conservador y su gran fortuna personal no impidieron que durante la dictadura de Primo de Rivera (1923-30) ingresara en el Partido Socialista (PSOE), en el que se alineó políticamente con Indalecio Prieto.


Tras el advenimiento de la Segunda República (1931) sería elegido diputado de sus tres legislaturas, siempre representando a las islas Canarias. Aunque no tenía mucho peso político en el partido, cuando estalló la Guerra Civil (1936-39) fue nombrado ministro de Hacienda en el gobierno presidido por Largo Caballero. Se ocupó de organizar la economía de guerra del bando republicano y de negociar la prestación de ayuda económica y armamentística por parte de la Unión Soviética (para lo cual hubo de entregar a la URSS las reservas de oro del Banco de España).

Ya entonces destacó por su insistencia en que la República tratara de atraerse el apoyo de las potencias occidentales mostrándose como un régimen liberal-democrático reformista y moderado; para ello se esforzó por poner coto a los asesinatos políticos y a los excesos de la represión en la retaguardia, mostrándose como un escrupuloso defensor del respeto a la legalidad.


En 1937 sustituyó a Largo Caballero como presidente del gobierno, cargo en el que permaneció hasta el fin de la guerra. Empujado por la necesidad de la ayuda soviética, se apoyó en los comunistas del PCE, con los que coincidía en su línea de dar prioridad a la disciplina y la organización para ganar la guerra, postergando las veleidades de revolución social (en contra de las pretensiones de los anarquistas de la CNT y de otros grupos políticos, como el POUM). En 1938, ante el curso desfavorable de la guerra para las armas republicanas, ofreció a los rebeldes entablar una negociación sobre la base de 13 puntos que llevaran a una salida democrática del conflicto; pero la oferta fue rechazada por Franco, que exigió hasta el final una rendición sin condiciones.

Ante tal intransigencia, Negrín ordenó resistir palmo a palmo para prolongar artificialmente la guerra, con la esperanza de que las tensiones internacionales llevaran al estallido de una guerra general en Europa, en la que la República entrara como aliada de las naciones democráticas contra los regímenes fascistas de Hitler, Mussolini y Franco. Pero tales esperanzas de intervención extranjera en defensa de la República se desvanecieron después de la política de apaciguamiento mostrada por Gran Bretaña y Francia frente a Alemania en el Pacto de Múnich (1938).

El 5 de marzo de 1939, el coronel Casado, un eterno insatisfecho que desde mayo de 1938 era comandante del Ejército Republicano del Centro, lanzó un golpe militar contra el Gobierno de Juan Negrín. Irónicamente, así provocó que el final de la Guerra Civil Española fuese casi idéntico al comienzo. Como habían hecho Mola, Franco y los demás conspiradores de 1936, Casado dirigió una parte del ejército republicano en una revuelta contra su Gobierno. Aseguraba, como habían hecho los anteriores, y también sin fundamento alguno, que el Gobierno de Negrín era una marioneta del Partido Comunista y que se avecinaba un golpe de estado inminente para instaurar una dictadura comunista. Esa misma acusación fue vertida por anarquistas como José García Pradas, quien dijo que Negrín estaba encabezando personalmente un golpe comunista. Nada apunta a que fuera así; merece la pena recordar la valoración que hizo de Negrín el gran corresponsal de guerra estadounidense Herbert Matthews, que lo conocía bien:

"Negrín no era comunista ni revolucionario... No creo que Negrín se planteara una revolución social antes de la Guerra Civil... Durante toda su vida, Negrín mostró una cierta indiferencia y ceguera hacia los problemas sociales. Paradójicamente eso lo alineó con los comunistas en la Guerra Civil. Era igual de ciego en un sentido ideológico. Fue un socialista de preguerra solo de nombre. Rusia fue la única nación que ayudó a la España republicana; los comunistas españoles figuran entre los mejores y más disciplinados soldados; la Brigadas Internacionales, con su cúpula comunista, eran inestimables. Por tanto, el presidente Negrín trabajó con los rusos, pero nunca sucumbió a ellos ni aceptó sus órdenes."
(El final de la guerra. La última puñalada a la República. De Paul Preston)

Cuando el conflicto europeo (la Segunda Guerra Mundial) estalló por fin en 1939, el ejército republicano había sucumbido cinco meses antes. Negrín, opuesto a la rendición incondicional en defensa del principio de legitimidad democrática, fue depuesto poco antes de la definitiva victoria franquista por el golpe de Estado del general Casado (marzo de 1939). Se exilió en México y luego en Francia, ejerciendo hasta 1946 el cargo de presidente del gobierno republicano en el exilio.

domingo, 8 de noviembre de 2015

EL GENERAL PRIM

Recordar el atentado que dio muerte al General Prim en la calle Marqués de Cubas, llamada en aquel momento calle del turco.

Alentó el Pacto de Ostende (1866) intentando derrocar a la reina Isabel II. El 19 de septiembre de 1868, después de proclamar el manifiesto España con honra apoyado por Práxedes Mateo Sagasta y Manuel Ruiz Zorrilla, con la ayuda de Francisco Serrano Bedoya yJuan Bautista Topete, desembarcó en Cádiz. Una parte del Ejército se dirigió a Madrid y Prim consiguió las adhesiones de ciudades de Andalucía, Cataluña y Levante. Formado gobierno provisional, presidido por Francisco Serrano, le encargó el Ministerio de Guerra.

La Revolución de 1868 en España y la salida de Isabel II dio lugar a un gobierno provisional presidido por Serrano, y del que estaban también formando parte los otros generales sublevados. El nuevo gobierno convocó Cortes Constituyentes, que con una amplia mayoría monárquica, proclamaron la Constitución de 1869, que establecía como forma de gobierno una monarquía constitucional. Una dificultad inherente al cambio de régimen fue encontrar un rey que aceptase el cargo, ya que España en esos tiempos era un país que había sido llevado al empobrecimiento y a un estado convulso, y se buscaba un candidato que encajara en la forma constitucional de monarquía.

En junio de 1869 asumió la presidencia del gobierno, sin abandonar el Ministerio. Presentó la candidatura de Amadeo de Saboya, que las Cortes aceptaron (noviembre de 1870).

En el inmediato gobierno provisional presidido por Francisco Serrano, Prim se encargó del Ministerio de la Guerra; en las Cortes constituyentes defendió la definición del nuevo régimen como una monarquía democrática, que quedó plasmada en la Constitución de 1869. Serrano pasó entonces a ejercer la Regencia mientras se encontraba un rey para el trono vacante, sustituyéndole Prim como presidente del Consejo de Ministros. Desde ese cargo fue uno de los principales defensores de la candidatura de Amadeo de Saboya; pero unos días antes de que éste llegara a Madrid para iniciar su reinado, Prim murió asesinado en un atentado cuya autoría nunca ha podido ser esclarecida.

CONTEXTO HISTÓRICO

Los progresistas, liderados por el general Prim, firmaron el Pacto de Ostende (1866) con unionistas y demócratas con el objetivo de derrocar a la reina Isabel II e implantar el sufragio universal. La crisis económica y el descontento político contra los impopulares y corruptos moderados desencadenaron la revolución. En septiembre de 1868 el unionista almirante Topete se pronunció en Cádiz junto a Prim y el general Serrano, al frente de la Unión Liberal desde 1867. La sublevación fue apoyada por las Juntas revolucionarias que se organizaron en las grandes ciudades, la mayoría dirigidas por los demócratas, partidarios del sufragio universal, amplias libertades (de culto, de asociación etc.) y la supresión de los odiados consumos y de las quintas. La revolución de 1868, llamada Gloriosa, triunfó con rapidez en el país ya que sólo se opusieron algunos moderados que formaban la camarilla de la reina. Derrotados éstos en la batalla de Alcolea, la reina Isabel II perdió el trono y se exilió a Francia.

Tras la revolución se formó un Gobierno Provisional presidido por el general Serrano y compuesto por unionistas y progresistas, con Prim al frente del Ministerio de la Guerra. El nuevo gobierno convocó elecciones a Cortes Constituyentes por sufragio universal, que fueron ganadas por los progresistas. Las Juntas revolucionarias fueron disueltas y los demócratas se escindieron en dos facciones: los dispuestos a colaborar con el Gobierno (fuera monarquía o república) y los que querían una república federal. El Gobierno Provisional eliminó los consumos como deseaban las clases populares pero no las quintas.

Al año siguiente se aprobó la Constitución de 1869, cuyas principales características eran:


  • Soberanía nacional.
  • La forma de Estado era la monarquía democrática pero se recortaban las atribuciones reales, aún decisivas (disolver las Cortes, libre designación de ministros).
  • El poder legislativo residía en las Cortes bicamerales (Senado y Congreso), cuyos miembros eran elegidos por sufragio universal masculino para mayores de 25 años. El Senado seguía siendo una cámara de notables.
  • El poder ejecutivo quedaba en manos del Consejo de Ministros.
  • El poder judicial lo ejercían los tribunales de justicia y se creó el jurado popular.
  • Amplia declaración de derechos (libertad de cultos, de imprenta, de enseñanza etc., reconociéndose por primera vez los de asociación y reunión)
  • El Estado se organizaba de forma descentralizada. Los ayuntamientos tenían alcaldes elegidos por los vecinos.
En resumen, era la primera Constitución democrática en España, inspirada en la de 1812, que recogía los principios progresistas de la Revolución Gloriosa.

Una vez aprobada la Constitución, se inició la Regencia de Serrano y Prim fue nombrado jefe de gobierno. Como se establecía la monarquía y nadie quería a los Borbones, hubo que buscar un rey lo que no resultó fácil. Finalmente fue elegido por las Cortes el italiano Amadeo de Saboya el candidato de Prim. El ministro de Hacienda, Figuerola, tomó importantes medidas: estableció la peseta como moneda, promulgó la Ley de Minas, que permitía su venta a empresas privadas- por lo general extranjeras- y rebajó los aranceles aduaneros para facilitar el librecambismo (arancel Figuerola), aunque no hizo una reforma fiscal.

EL LEGADO DEL GENERAL PRIM EN LA HISTORIA

Ya durante su propia vida, la figura de Prim despertó el interés de los biógrafos, pero también fue tema frecuente para la novela histórica española y extranjera de los siglos XIX, XX y XXI.

Louis Blairet escribió Le général Prim (París, 1868) y Benito Pérez Galdós centró en este personaje el trigésimo noveno de sus Episodios nacionales, Prim (1906), así como Francisco Agramonte su Prim. La novela de un gran liberal de antaño(1931). En el siglo XXI han escrito novelas sobre su figura y muerte Ian Gibson (La berlina de Prim, 2012) y José Calvo Poyato (Sangre en la calle del Turco, 2011) entre otros.

También se escribieron textos biográficos, como el de Víctor Balaguer (Prim: vida militar y política de este general, 1860) o el anónimo de 1866 (Biografía del general don Juan Prim, conde de Reus y margués de los Castillejos), la relación de su asesinato por parte de Roque Barcia, la biografía de Francisco José Orellana (Historia del general Prim, 1871), la clásica investigación de Antonio Pedrol Rius Los asesinos del general Prim (1960).

En 2014 se estrenó por Televisión española un telefilm que refleja los acontecimientos que rodearon al magnicidio de Prim, titulado Prim, el asesinato de la calle del Turco, con Francesc Orella dando vida al personaje.